| Sumario: | En el periodo 2023-2024, se produjo un evento de sequía (Blanco et. al., 2024) que se reflejó en una escasa producción de forraje en los llanos riojanos, trayendo aparejada la venta de hacienda o la necesidad de compra de alimento para mantener el total de los animales en los rodeos bovino y hatos caprinos. Esta situación genera pérdidas económicas en el productor, ya sea por la erogación de dinero para la obtención de forraje o por la merma en su capital al vender parte de sus animales a precios bajos debido a su condición corporal y a la alta disponibilidad de los mismos en la región. Esta realidad nos llevó a pensar alguna propuesta para las
majadas caprina que permitiera reducir la cantidad de animales pastando sin dejar de generar ingresos para las familias rurales. Por ello, fue estratégico realizar una propuesta para el descarte de caprinos, seleccionando aquellos animales de edad avanzada, con defectos en aplomos, problemas en las ubres, dificultades en las pariciones, entre otros aspectos. Al elegir estos animales
improductivos se logra disminuir la presión de pastoreo al mismo tiempo que se genera un producto apetecible, tanto para el mercado como para el autoconsumo, a partir de la carne de cabra o chivo adulto. En este contexto, desde la Agencia de Extensión Rural de
Portezuelo se plantea una alternativa para el agregado de valor en caprinos de descarte. Es así que se les propone a las distintas agencias que forman parte de la estación experimental del INTA La Rioja realizar talleres de elaboración de productos cárnicos derivados de los caprinos, aplicando buenas prácticas de manufactura que aseguren la inocuidad de estos para lograr que los productores generen un ingreso económico extra, ya sea por la comercialización o a través del autoconsumo de estos.
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