Kiwiño o baby kiwi (Actinidia arguta). Evolución postcosecha y primeras impresiones de los consumidores

El kiwiño o baby kiwi pertenece a la familia Actinidia al igual que el kiwi. Los frutos son mucho más pequeños, alrededor de 10-20 g, y presentan la gran ventaja de que se pueden comer con piel. En los últimos años ha aumentado el interés por este fruto, que ha empezado a comercializarse en difer...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores principales: Albert-Sidro, Carlos, Castillo, Marina, Malagón, José, Pons-Gómez, Ana, Besada, Cristina
Formato: poster
Lenguaje:Español
Publicado: 2024
Materias:
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.11939/8903
Descripción
Sumario:El kiwiño o baby kiwi pertenece a la familia Actinidia al igual que el kiwi. Los frutos son mucho más pequeños, alrededor de 10-20 g, y presentan la gran ventaja de que se pueden comer con piel. En los últimos años ha aumentado el interés por este fruto, que ha empezado a comercializarse en diferentes países europeos. En este estudio se determinó la evolución a 20°C y 1°C de kiwiño cultivado en la Comunidad Valenciana, y se realizó un estudio con más de 100 consumidores para conocer sus primeras impresiones sobre este fruto. Durante los primeros 8 días de almacenamiento a 20°C el fruto sufrió un ablandamiento y un aumento del índice de madurez gradual, experimentando tras 12 días un descenso brusco de la firmeza a la par que el índice de madurez incrementó de forma significativa. Durante la conservación frigorífica el kiwiño mantuvo condiciones comerciales durante un mes más el consiguiente periodo de comercialización. En ambos casos, la deshidratación de la piel junto con un importante ablandamiento fueron los factores limitantes para prolongar su vida útil por más tiempo. El estudio sensorial mostró una muy buena aceptación de las propiedades organolépticas del fruto por parte de los consumidores, otorgándole estos valores de 7.1 en una escala hedónica de 9 puntos, y siendo la intención de compra del 90%. Nuestros resultados revelaron la necesidad de incluir en el envase una imagen del fruto partido, ya que el consumidor no puede predecir la naturaleza del fruto en base a su aspecto externo y esto podría suponer una barrera a la hora de comprar este fruto por primera vez.