| Sumario: | Cuando los lectores conozcan este artículo ya se habrán apagado los ecos de la desastrosa campaña 2008/09 y se habrá iniciado la siguiente, y otra vez con unas expectativas difíciles de conocer; años antes, cuando funcionaban los precios, al final de una campaña deficiente permanecía la confianza en la actividad y la frase del cultivador ya hecha era “veremos el año que viene”. La situación no permite plantear hipótesis favorables de cualquier campaña, y mas en un sector abandonado a su suerte, en el que la regulación de la producción solo puede tener origen en la climatología o en el abandono de superficie cultivada.
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