Barreras rompevientos con álamos y sauces

En los valles irrigados de Río Negro y Neuquén, el viento es considerado una adversidad climática. Los vientos predominantes en primavera y verano provienen del oeste y sudoeste con una alta frecuencia de velocidades mayores a 20 km/h y ráfagas que alcanzan los 80 Km/h, generando deshidratación y da...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores principales: Thomas, Esteban Ricardo, Rodriguez, Andrea Betiana
Formato: info:ar-repo/semantics/libro
Lenguaje:Español
Publicado: INTA 2018
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12123/2770
Descripción
Sumario:En los valles irrigados de Río Negro y Neuquén, el viento es considerado una adversidad climática. Los vientos predominantes en primavera y verano provienen del oeste y sudoeste con una alta frecuencia de velocidades mayores a 20 km/h y ráfagas que alcanzan los 80 Km/h, generando deshidratación y daños mecánicos en los cultivos. El uso de barreras forestales permite disminuir su velocidad, atenuando los efectos perjudiciales sobre el desarrollo de los cultivos agrícolas y la calidad de su producción. En nuestra región se plantan cortinas rompevientos con álamos (Populus spp.) y en menor proporción con sauces (Salix spp.), ya que ambas especies están bien adaptadas a las condiciones agroclimáticas. Predomina el uso de los álamos criollo (P. nigra ‘Itálica’) y chileno (P. nigra ‘Chile’), aunque también se utilizan otros álamos: Blanc de Garonne (P. nigra ‘Jean Pourtet’), híbridos euroamericanos (P. xcanadensis) I-214, I-488, Conti 12 y Guardi; plateados (P. alba var. pyramidalis “Bolleana” y P. xcanescens) y chino (P. simonii). Entre los sauces, se usan los híbridos 131-25 y 131-27 (S. babylonica x S. alba ‘Ragonese 131-25 INTA’ y ‘Ragonese 131-27 INTA’).