| Sumario: | El almendro (Prunus dulcis Miller syn: P. amygdalus Batsch) es una especie frutal de origen
asiático (Ladizinsky, 1999; Velasco et al., 2016), perteneciente al género Prunus y a la familia
Rosácea (Nawade et al., 2019). Los almendros son árboles caducifolios de tamaño pequeño a
mediano (4 a10 m altura en madurez), tronco marrón con escamas leñosas, los brotes jóvenes
son verdes y luego se vuelven violáceos debido a la exposición al sol; las hojas forma lanceolada,
color verde oscuro y margen dentado; tiene flores individuales o en pares y su color varía del
blanco al rosa; el fruto es una drupa que madura en otoño (7 a 8 meses después de floración),
el exocarpio y mesocarpio es un tejido verde grueso que se desprende en la madurez y el
endocarpio es leñoso de forma y dureza variable según el cultivar (Hussain et al., 2021). Este
cultivo de clima templado se expande, debido a su importancia económica, hacia regiones
cálidas y frías de ambos hemisferios (Pérez de los Cobos et al., 2021), con Estados Unidos como
el principal productor, seguidos por España, Irán, Australia e Italia según registros del año 2023
(FAOSTAT, 2025). La almendra es una fuente de ácidos grasos, de minerales y de bioactivos,
convirtiéndola en un alimento nutritivo y saludable (Barreca et al., 2020; Özcan, 2022).
El almendro es un cultivo típicamente mediterráneo, presentando una plasticidad de adaptación
a condiciones muy diversas; tolera extremos fríos invernales y elevadas temperaturas
veraniegas, sobrevive a periodos prolongados de sequía, se cultiva en suelos muy pobres,
aunque los niveles productivos serán mayores cuanto mejores sean las condiciones
medioambientales (Arquero, 2013; Fernandes de Oliveira et al., 2023)
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