| Sumario: | El crecimiento de las ciudades somete a exigencias a los sistemas de suministro de alimentos. La
agricultura urbana, si bien ha brindado respuestas parciales a estas necesidades, su
problemática no fue abordada por los programas implementados. El paradigma que monopolizó
las ciencias orientadas a la ruralidad fue la teoría de la modernización que entiende al agro y no
a las comunidades rurales, generando una mirada restringida, vinculada a lo productivo. Bajo
esta mirada, la agricultura urbana quedó invisibilizada, subsumida en el reduccionismo de lo
rural como sinónimo de productivo, entendiendo lo urbano como no agrario, no vinculado e
incluso opuesto a actividades productivas agropecuarias.
Sobre la base de acciones previamente desarrolladas, el INTA comenzó a ejecutar el proyecto
Desarrollo de la Nueva Ruralidad, atendiendo a productores urbanos, visualizando
características que los diferencian de los productores rurales; sobre la base de un diagnóstico
de situación, la intervención se sustenta en la capacitación y el abordaje interinstitucional. La
realidad de los agricultores urbanos muestra un sector con potencialidad para aportar al
desarrollo, sinergizando acciones interinstitucionales, con la finalidad de contribuir al
mejoramiento del buen vivir, aportando al fortalecimiento organizativo, a la soberanía
alimentaria, a la producción saludable y la formulación de políticas públicas.
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