| Sumario: | En las últimas décadas, la naturaleza del cultivo agrícola y la producción de alimentos ha experimentado un cambio sustancial. Se ha verificado el paso desde un modelo tradicional, basado en la producción familiar destinada a mercados locales y nacionales, hacia un complejo agroalimentario con alcance global. Mientras que en el pasado los asuntos de la producción alimentaria y la asignación de recursos agrícolas se resolvían a nivel de espacios productivos locales, hoy en día se tratan a una escala mucho más amplia y general. Este cambio ha sido impulsado en gran parte por el aumento de la agroindustria y su búsqueda de ganancias.
En este escenario, las relaciones contractuales constituyen poderosas herramientas alternativas de formalización de dichas articulaciones. Alianzas estratégicas, joint ventures, consorcios y contratos agroindustriales son algunas de las opciones más frecuentes que rigen actualmente buena parte de las relaciones establecidas entre productores y empresas.
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