| Sumario: | Las enfermedades producidas por ectoparásitos producen un
gran perjuicio tanto productivo como económico en las
explotaciones ovinas. La sarna ovina, es una de las
enfermedades que produce mayores daños, siendo su
denuncia y control obligatorio, mediante tratamientos
regulados por el SENASA. Los tratamientos aprobados
actualmente son los baños de inmersión con productos
organofosforados y piretroides y aplicaciones inyectables con
ivermectina y doramectina. Desde el año 2018, en la provincia
de Rio Negro, se han reportado numerosos brotes de la
enfermedad como así también fallas en la efectividad de
tratamientos inyectables. En este contexto, se evidencia la
necesidad de realizar tratamientos mediante los baños de
inmersión. Las limitantes que complejizan la posibilidad de
realizar baños en los establecimientos es la ausencia de
instalaciones específicas (bañaderas, escurridero, mangas), o
el avanzado estado de deterioro de estas. Esto sumado a que
la mayoría de los productores no tienen recursos para poder
acceder a esta tecnología genera un punto de inflexión entre
la necesidad de aplicar tratamientos y la posibilidad de
realizarlos. Frente a esta situación, surge la posibilidad de
utilizar “bañaderos móviles”, los cuales han sido usados en
diferentes lugares del mundo para resolver problemáticas
similares. En este trabajo se presenta el proceso de desarrollo
y fabricación de un modelo de bañadero móvil adaptado a las
condiciones de la región, llevado a cabo mediante la
cooperación entre un colegio técnico secundario y el INTA EEA
Bariloche.
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