| Sumario: | La conservación del maíz desde la cosecha hasta su uso final debe realizarse con las menores
pérdidas de calidad posible, entendiendo por calidad los atributos del grano que le dan valor para
su uso final. Por ejemplo, si el destino es molienda, la integridad física del grano es fundamental, si
el destino es forrajero su valor nutricional es lo esencial, si el destino es la siembra (semilla) su
poder germinativo es la cualidad a conservar. A su vez, si el destino es la alimentación humana o
animal, la inocuidad del producto es también un atributo necesario (libre de contaminación con
micotoxinas y pesticidas), además de su calidad nutricional.
|