| Sumario: | El evento, realizado en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén en noviembre pasado, convocó a destacados investigadores de veinticinco países productores de pera del mundo y a representantes del sector profesional de la región.
Haciendo un balance de lo que representó, podemos afirmar que se logró organizar un Simposio acorde a lo que Argentina representa en el contexto mundial de la cadena pera y a lo que la comunidad internacional nos demandaba como país anfitrión, en nuestro debut frente a un desafío de estas características.
Con 121 trabajos presentados, los temas reflejaron las demandas actuales en los distintos países productores. Claramente se pudo apreciar que los esfuerzos se dirigen a reducir costos de mano de obra, incrementar la eficiencia productiva y aportar tecnologías limpias para el control de plagas y enfermedades.
La mano de obra, que es tan crucial en Estados Unidos y Europa, obliga a replantear sistemas productivos que nacen desde la concepción de la mecanización como punto central, y de allí se desarrolla una tecnología de producción basada en el empleo de ayudas mecánicas.
En cuanto a eficiencia en la producción, si bien estos principios se aplican más a manzanas, en peras Europa utiliza el membrillo como portainjerto de sus variedades emblemáticas como la Conference (Holanda, Francia, Bélgica), Blanquilla (España) y
Abate Fetel (Italia). Los sistemas empleados son de alta densidad y con fertirriego.
La calidad de la fruta fue enfocada desde distintas especialidades, desde la regulación de la carga hasta los atributos sensoriales y nutricionales.
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