| Sumario: | Durante el año 1994, la localidad de Villa Vil (ubicada en el departamento Belén, provincia de Catamarca) estuvo en la mira de políticas proteccionistas de instituciones provinciales y nacionales a raíz de un riesgo geológico -con probable deslizamiento- detectado en la ladera ubicada a 620 metros del centro de la localidad.
Esta posible amenaza dio origen a una propuesta de Gobierno para trasladar la comunidad, puesto que eventuales deslizamientos de estratos rocosos y movimientos sísmicos traerían aparejado la desaparición del pueblo. La mayoría de los habitantes se rehusaron a esta iniciativa porque el arraigo, las costumbres, la fe católica y la existencia misma del cerro contradijeron los estudios científico-técnicos. La oposición estuvo sostenida en los vínculos establecidos con la naturaleza que agencian el lugar desde otros sentidos, dando lugar a la emergencia de una teoría local del conocimiento.
El conocimiento local involucra una red de relaciones basada en pautas de comunicación implícitas, en una gestualidad asociada con el cuerpo y en un modo villavilístico de ser católico que fundamentan la creencia en el cerro como un ser vivo, un otro igual y semejante que interactúa y se desenvuelve dentro de esa red de relaciones.
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