Yuyos bien comidos

En la Región Pampeana Norte, la gente utiliza algunos yuyos como alimento. La palabra ‘yuyo' -que proviene del quechua yuyu, hortalizas- tiene en la Argentina una acepción despectiva. Sin embargo, en el Perú se aplica a las hierbas tiernas y comestibles, y en Colombia y Ecuador a las hierbas condime...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores principales: Ledesma, Ricardo, Nava, Cecilia
Formato: info:ar-repo/semantics/libro
Lenguaje:Español
Publicado: Ediciones INTA 2023
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12123/15101
Descripción
Sumario:En la Región Pampeana Norte, la gente utiliza algunos yuyos como alimento. La palabra ‘yuyo' -que proviene del quechua yuyu, hortalizas- tiene en la Argentina una acepción despectiva. Sin embargo, en el Perú se aplica a las hierbas tiernas y comestibles, y en Colombia y Ecuador a las hierbas condimentarias. En épocas donde el clima no permite cultivar ciertas verduras en la huerta, la naturaleza nos ofrece otros alimentos. Los yuyos están a nuestro alcance, crecen en forma espontánea, resistiendo todas las adversidades, en baldíos, al borde de los alambrados y cunetas, cerca de los campos; sólo hace falta aprender a reconocerlos y conocerlos. Cada yuyo, hasta el más insignificante, posee propiedades especiales y suministra a nuestro cuerpo proteínas, hidratos de carbono, fibra, vitaminas, minerales, grasas, aceites esenciales. Aportan pocas calorías al organismo y brindan elementos fundamentales para el desarrollo, estimulan el apetito y facilitan la digestión. La lista de yuyos es enorme, muchos de ellos, ahora considerados silvestres y malas hierbas o malezas, fueron cultivados durante siglos para la alimentación humana. Recordemos que en un principio la sociedad fue cazadora y recolectora: los recolectores no contaban con grandes campos de maíz o trigo sino que buscaban entre arbustos, hierbas, árboles los frutos o plantas comestibles de mejor calidad. Poseen una mejor capacidad para adaptarse al medio, mayor vitalidad y calidad biológica que los cultivados, justamente porque no han sido modificados por el hombre. Y si bien no constituyen la base de la nutrición humana, son un complemento original y sano de la alimentación equilibrada.