| Summary: | Cuando se habla de la calidad de un producto, es necesario señalar que esta no sólo depende de sus características intrínsecas, sino que también está definida por el consumidor final, el cual de acuerdo a sus gustos y a un conjunto de características personales establece si el producto es o no de calidad. Además, es preciso que las propiedades del producto permanezcan en el tiempo, de modo que sus atributos sean siempre los mismos. Es decir, el consumidor espera que cada vez que compra un producto, encuentre en él todos los atributos que encontró la primera vez que lo consumió.
Para conseguir calidad, entonces, es necesario definir cuál es el mercado Objetivo y cuáles son las expectativas y gustos de esos consumidores frente al producto. Paralelamente, la calidad de un producto se ve afectada en la etapa de almacenaje y comercialización, que es el último eslabón en la cadena de la calidad. En el caso de la fibra de camélidos, el almacenaje debe asegurar una larga vida útil del producto, manteniendo sus características. En cuanto a la comercialización, hay que considerar que en general son productos que van a ser elaborados y ofrecidos en pequeños volúmenes, por lo que es necesario crear una imagen de producto que lo haga diferenciable y atractivo para el consumidor.
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