| Sumario: | La inseminación artificial (IA) es, dentro de las tecnologías reproductivas existentes, la
más utilizada en los animales de granja. No obstante, existen grandes diferencias en su uso
dependiendo de las especies: mientras que en algunas de ellas (conejos, cerdos y vacas
lecheras) su uso es masivo, en otras especies (pequeños rumiantes) su uso es vestigial. En el
caso de las aves, su uso está extendido en algunas especies como los pavos, por el dimorfismo
sexual existente entre machos y hembras, pero es mucho menos frecuente (casi anecdótico)
en el caso de las gallinas (Blesbois, 2011). Sin embargo, se trata de una técnica sencilla de
realizar que puede tener gran utilidad para la gestión de poblaciones pequeñas de gallinas
(sobre todo de razas autóctonas) y para el intercambio de dosis de semen entre criadores,
que es mucho más seguro desde el punto de vista sanitario que la introducción de animales,
eso sí, siempre teniendo la precaución de que los animales donantes de semen cumplan unas
condiciones sanitarias estrictas.
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