Sostenibilidad hídrica en horticultura y poscosecha: Riego, fertirrigación, tratamientos fitosanitarios, material vegetal, acondicionamiento y procesado de frutas y hortalizas

La tecnología en la agricultura es una vieja herramienta. Estamos muy familiarizados con ella y la sabemos aplicar con rigor y resultados en todos y cada una de las diferentes áreas en las que interviene primero el agricultor y luego nuestra industria agroalimentaria. En el caso de la horticultura,...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Conesa, Claudia, Bonet, Luis, Medrano, Evangelina, Pérez-Pérez, Juan G., Papasseit, Pere, Olmos, Leandro M., Namesny, Alicia
Formato: book
Lenguaje:Español
Publicado: SPE3 2024
Materias:
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.11939/8997
Descripción
Sumario:La tecnología en la agricultura es una vieja herramienta. Estamos muy familiarizados con ella y la sabemos aplicar con rigor y resultados en todos y cada una de las diferentes áreas en las que interviene primero el agricultor y luego nuestra industria agroalimentaria. En el caso de la horticultura, contamos con sistemas de riego por goteo y por aspersión. Con estas tecnologías se puede programar la cantidad exacta de agua que requieren los cultivos, lograr un ahorro de agua hasta el 30% y aumentar hasta un 15% el rendimiento de los cultivos. La rotación de cultivos contribuye a obtener hortalizas más sanas que requieren menos cantidad de fertilizantes y nutrientes externos y menos agua para su crecimiento. En la poscosecha hemos hecho avances significativos para sacar el máximo rendimiento a un uso eficiente del agua y a reducir sus pérdidas en este proceso. Entre las soluciones que se han puesto en marcha hay que destacar el almacenamiento de agua procedente de la lluvia, disminuyendo la utilización de aguas subterráneas o superficiales. Un complemento a esta solución es tener no solo un correcto sistema de almacenamiento, sino también del transporte de agua, para evitar pérdidas. Otros recursos para ahorrar agua son el riego por goteo o la microirrigación; el tratamiento y la reutilización de las aguas residuales de las operaciones poscosecha, útil asimismo en la prevención de la contaminación del agua por los vertidos agrícolas, la monitorización regular del uso y calidad del agua en estas actividades o la utilización de material acolchado biodegradable en el suelo, que en algunos estudios han conseguido un 12% de reducción de agua al aumentar la humedad. En definitiva, nos enfrentamos a desafíos y retos que nos estimulan para seguir avanzando por esta senda. Vamos a continuar dando pasos en el ahorro de agua mediante la modernización de los regadíos con un modelo de agricultura sostenible y unos principios fundamentales: competitividad, autosuficiencia económica y respeto hacia el medio ambiente. Solo así conseguiremos la rentabilidad económica, social, medioambiental y territorial a la que aspiramos. Solo así conseguiremos dejar un mundo mejor a nuestros hijos y a las siguientes generaciones.