| Summary: | En la historia humana, el tránsito de las sociedades nómadas hacia la sedentarización tuvo como principal catalizador el desarrollo de la agricultura. Ya en estas etapas tan tempranas, el ser humano fue consciente de la importancia de la disposición de agua para la supervivencia y productividad de sus cosechas. Históricamente el regadío ha sido utilizado como factor de progreso económico y social, y ha merecido una especial atención por parte de los distintos gobernantes. Hoy en día, la transcendencia del riego en la vertebración del territorio no ha perdido un ápice de su relevancia; no en vano las producciones de regadío son la base de un dinámico entramado empresarial con una importante participación en la generación de riqueza. En todo este tránsito, el regadío ha sido objeto de sus particulares revoluciones. Quizás la más relevante fue la que supuso la aparición del riego presurizado durante la «revolución verde». De este modo, las transformaciones de secano a regadío ampliaron notablemente la superficie regada y los regadíos tradicionales sufrieron un proceso de modernización que todavía perdura. Hoy en día, el regadío, al igual que la propia agricultura, está atravesando de nuevo una etapa de profunda transformación. Este cambio está directamente relacionado con el sustancial aumento de nuestra capacidad para captar, transmitir, almacenar, procesar e interpretar información procedente de la actividad agraria a partir de tecnología digital, de ahí que uno de los términos que intenta englobar este proceso sea el de digitalización.
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