| Sumario: | Aproximadamente el 75% del cultivo arrozal en el mundo se realiza en régimen de inundación permanente o casi permanente. Los suelos inundados ofrecen un ambiente único para el crecimiento y nutrición del arroz, pues la zona que rodea al sistema radicular, se caracteriza por la falta de oxígeno. Por tanto para evitar la asfixia radicular, la planta de arroz posee unos tejidos especiales (aerénquima), espacios de aire bien desarrollados en la lámina de la hoja, en la vaina, en el tallo y en las raíces, que forman un sistema muy eficiente para el paso de aire. En relación con un terreno seco, la inundación provoca una serie de
cambios físicos, químicos y biológicos que influyen en el comportamiento de los nutrientes de las plantas.
|