| Sumario: | Las exportaciones citrícolas son, desde el punto de vista económico, las más importantes de nuestra Comunidad y por ende de nuestro país, y generan un montante aproximado de 1.800 millones de euros por campaña. De hecho, los cítricos constituyen el principal cultivo frutal de España, con una superficie de cultivo próxima a las 300.000 ha y una producción cercana a los 6.000 millones de toneladas. Nuestro país es el 4º productor de cítricos del mundo y el primer exportador de fruta fresca. La Comunidad Valenciana aporta aproximadamente el 68% de la producción total española y, de entre todas las variedades de cítricos, la mandarina Clementina es el cultivo representativo de nuestra citricultura. El mantenimiento de la industria citrícola hoy día, probablemente como consecuencia de la globalización actual, parece depender críticamente de la disponibilidad de cultivos mejorados que posean una gran capacidad de adaptación. En la mejora de los cítricos hay que atender a dos partes genéticamente distintas: la variedad y el patrón o portainjertos. Esto es así porque los cítricos se cultivan en una combinación compuesta por la variedad, que produce frutos, y el patrón, que se adapta al suelo y a los requerimientos ambientales del área en donde se desarrolla. Sin embargo, la experiencia acumulada hasta la fecha nos indica que la biología reproductiva de los cítricos constituye una seria limitación a la hora de introducir mejoras en el cultivo. De hecho, la mayoría de requerimientos actuales parecen ser muy difíciles de alcanzar, sino imposibles, sin el uso o la aplicación de las nuevas herramientas que nos ofrece la genómica y de los nuevos procedimientos biotecnológicos.
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