Obtención de mandarinas tardías sin semillas mediante la irradiación de yemas

En las áreas litorales del este y sur de España se producen unos 6 millones de t, de los cuales más del 80 % se comercializa para el consumo en fresco y cerca del 55 % se exporta a los mercados europeos. Las especies tradicionalmente cultivadas han sido, en primer lugar los naranjos, seguidos de los...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Zaragoza, Salvador, Pardo, José, Ibanez, Rafael, Medina, Alejandro
Formato: contributionToPeriodical
Lenguaje:Español
Publicado: Ediciones y promociones LAV 2022
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.11939/7884
Descripción
Sumario:En las áreas litorales del este y sur de España se producen unos 6 millones de t, de los cuales más del 80 % se comercializa para el consumo en fresco y cerca del 55 % se exporta a los mercados europeos. Las especies tradicionalmente cultivadas han sido, en primer lugar los naranjos, seguidos de los mandarinos y los limoneros. Sin embargo, en los últimos años se aprecia una mayor apetencia por las mandarinas para el consumo en fresco y especialmente por las clementinas, como consecuencia de su mayor facilidad de pelado. Las principales variedades de mandarinos cultivados en nuestras zonas citrícolas son las del grupo Clementina (Clemenules, Marisol, Orogrande y otras), seguidas de las del grupo Satsuma (Owari, Obitsu y Clausellina) y de unas pocas híbridas (Nova, Fortune y Ortanique). La mayoría de ellas producen frutos de maduración temprana, entre septiembre y diciembre, y difícilmente pueden permanecer en el árbol sin recolectarse hasta más allá del mes de enero, ya que, a partir de ese momento, se ablandan, disminuye su contenido en zumo, pierden acidez y se producen alteraciones en la piel. Todo este conjunto de fenómenos hace que se degrade tanto la calidad interna como la externa, y consecuentemente se deprecien.