| Summary: | El virus de la tristeza de los cítricos (Citrus Tristeza Virus, CTV), causante de una de las enfermedades más graves de este cultivo, probablemente tiene su origen en el sureste asiático y de aquí se distribuyó a la gran mayoría de los países citrícolas con
el movimiento de plantas y yemas, conforme crecían los requerimientos de nuevas variedades para la citricultura comercial (Bar-Joseph et al., 1989). Una vez introducido en un área citrícola, CTV puede ser difundido a árboles próximos por varias especies de áfidos. Entre éstas, destacan por su eficiencia en la transmisión el pulgón pardo de los cítricos (Toxoptera citricidus Kirk.) y el pulgón del melón (Aphis gossypii Glover), si bien ambos pulgones difieren notablemente en su relación con el cultivo y en su capacidad transmisora de CTV. El primero, aunque ha sido esporádicamente descrito en varias especies de plantas, es fundamentalmente un colonizador de los cítricos y alcanza en éstos altas densidades de población, desplazando a otras especies de áfidos (Figura 1). El segundo, por el contrario, tiene una gama amplia de huéspedes y tradicionalmente ha sido un visitante
esporádico más que un verdadero colonizador de los cítricos. Sólo en los úÚltimos años ha pasado a ser una parte importante de la fauna afídica de los cítricos en España (Hermoso de Mendoza y Moreno, 1989) y otros países mediterráneos. Por otra parte, en ensayos paralelos con los mismos aislados del virus, T. citricidus transmite CTV con una eficiencia 6-25 veces superior a la de A. gossypil (Yokomi et al. 1994). Ello hace del pulgón pardo un enemigo doblemente peligroso para los cítricos: como fitófago y como vector de CTV.
|