| Sumario: | La incorporación de productos orgánicos al suelo a base de residuos ganaderos, agrícolas, forestales y urbanos fue una práctica habitual entre los primeros agricultores, quienes conocían muy bien la importancia de aportar tales residuos para mantener la fertilidad del suelo y obtener elevados rendimientos. Sin embargo, la aparición de los fertilizantes químicos de síntesis a partir
de finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, por su menor coste, mayor facilidad de transporte y aplicación fue desplazando paulatinamente a los productos orgánicos en los programas de tertilización de los cultivos. Inicialmente, dadas las reservas de materia orgánica acumuladas en los suelos durante el largo periodo de aportes, dió lugar a que los fertilizantes
minerales mostraran una alta efectividad para aumentar el rendimiento de las cosechas. Sin embargo, se ha demostrado que la realización de abonados continuados durante muchos años con productos exclusivamente minerales provocan en muchos casos un empobrecimiento de materia orgánica, dando lugar a un deterioro importante de la fertilidad del suelo y por consiguiente en su capacidad productiva.
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