| Sumario: | Uno de los grandes retos del viverismo ecológico es la progresiva eliminación de
la turba para sustituirla por otros sustratos que provengan de fuentes renovables, dando
especial atención a aquellos que impliquen un mayor aprovechamiento de los residuos o
subproductos orgánicos que se originan a escala local. Entre los materiales más
prometedores para su uso en agricultura ecológica se encuentra el compost de restos
verdes. Si este compost se elaborase a partir de residuos de cultivo y restos de poda de
frutales y setos procedentes de las explotaciones ecológicas, se podría convertir en una
fuente de materia orgánica muy adecuada para generar un compost de calidad destinado
a sustrato ecológico.
Con el objeto de estudiar sus características y su posible uso en semillero de
hortícolas, se llevaron a cabo dos experiencias de invernadero, utilizando tomate y col
lombarda, empleando compost vegetales provenientes de tres instalaciones comerciales
con distintos tratamientos de fertilización orgánica y mineral. De los tres productos
ensayados, uno afectó claramente al crecimiento de las plantas produciendo una
significativa disminución en el porcentaje de germinación, la altura de planta y peso de la
parte aérea y raíces, lo que puso en evidencia la importancia de partir de un compost de
buena calidad. Ni la fertilización mineral ni la orgánica han presentado una clara
respuesta positiva, lo que parece indicar que la limitación de estos productos como
sustratos no reside en su contenido de nutrientes, sino más bien en sus características
físicas y químicas.
Pese al carácter exploratorio de este ensayo, se han obtenido resultados bastante
prometedores a la hora de plantear este tipo de productos orgánicos para su uso en la
elaboración de sustrato de hortícolas.
|