| Summary: | Todas las plantas han sufrido y sufren numerosas adversidades. Las plagas y las enfermedades son, entre otros, los
principales enemigos, aunque su agresividad puede variar o incluso pasar desapercibida según las circunstancias.
Cuando la superficie de un cultivo que permanecía diseminado aumenta y se concentran las plantaciones,
los escasos enemigos que pudieran existir hasta entonces, encuentran suficiente alimento para sustentarse y
multiplicarse abundantemente, transformándose en plaga. Los cítricos no han sido una excepción. Durante cientos
de años han existido diseminados o en reducidos grupos, y solo surgieron los problemas cuando a mediados del
siglo XIX se empezaron a cultivar comercialmente, y las plantaciones se incrementaron y se concentraron.
Con frecuencia, cuando surge una nueva plaga, se manifiesta con agresividad, dando la impresión de que su
control va a resultar casi imposible. Sin embargo, poco a poco, la naturaleza y la mano del hombre consiguen que
se alcance un equilibrio, y se pueda convivir con ella sin grandes dificultades. Como ejemplo, podemos referirnos
a lo que ocurrió cuando en Andalucía aparecieron, en 1968 la mosca blanca (Aleurothrixus floccosus Mask.) y en
1993 el minador de las hojas (Phyllocnistis citrella Stainton). En este artículo nos vamos a referir únicamente a las
plagas de los cítricos desde los primeros tiempos hasta finales del siglo XIX.
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