| Summary: | A finales del siglo XVIII se inicia lo que tradicionalmente se ha considerado como el comienzo de la citricultura
comercial, es decir la plantación de cítricos a un marco determinado, en una superficie delimitada, con el fin
exclusivo de obtener beneficios económicos a través de la venta de sus frutos.
No cabe la menor duda que hasta ahora, la fruta también era objeto de comercio, pero habitualmente se obtenía
de árboles aislados, o procedentes de jardines o de huertas donde se cultivaba un reducido número de plantas.
A menudo, los naranjos se plantaban en los lindes de los caminos o de las parcelas que se destinaban a
otros cultivos, principalmente hortícolas, tal como ocurría hasta hace no muchos años con las moreras en Murcia
o las palmeras en Orihuela.
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