Panorama varietal de nuestra olivicultura

Aunque el olivo de la Comunidad Valenciana solo representa el 5% de su superficie cultivada en España, posee una gran riqueza varietal, proporcionalmente por encima de otras regiones en las que tiene una implantación notablemente mayor. Sin duda, esta gran diversidad ha sido consecuencia de la fo...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Paz, Sergio, Sanz Bellver, Joan B.
Formato: brochure
Lenguaje:Español
Publicado: 2020
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.11939/6876
Descripción
Sumario:Aunque el olivo de la Comunidad Valenciana solo representa el 5% de su superficie cultivada en España, posee una gran riqueza varietal, proporcionalmente por encima de otras regiones en las que tiene una implantación notablemente mayor. Sin duda, esta gran diversidad ha sido consecuencia de la forma de expansión del cultivo. La selección, domesticación y posterior propagación vegetativa por parte del agricultor, de aquellos acebuches más idóneos para las exigencias agronómicas de cada época, condujo a la obtención de las primeras variedades cultivadas. Si bien en este camino también pueden haberse originado algunas variedades por el cruce entre cultivares conocidos y olivos silvestres. La reproducción mediante injerto, tan común en nuestras tierras, utilizando como patrón en muchas ocasiones acebuches procedentes de semilla, ha propiciado aun más la aparición de nuevas variedades. La falta de prendimiento o desaparición del injerto, daba lugar a que en una plantación regular apareciesen árboles singulares, algunos de los cuales dieron origen a nuevas variedades que han llegado hasta nuestros días. La diversificación varietal se producía en un mundo rural mal comunicado, que propició, salvo excepciones, el localismo de la mayoría de cultivares y como consecuencia que las variedades de hoy día se ciñan a zonas geográficas concretas, diluyendo su importancia al alejarnos de estas comarcas. Esto ha dado pie al escaso conocimiento que se tiene de un gran número de variedades, salvo aquellas que por especiales circunstancias han conseguido una mayor difusión. Muchas de las variedades cultivadas en la actualidad, posiblemente ya se cultivaban desde hace cientos de años, perdiéndose sus orígenes en los tiempos. Por otra parte, los movimientos de la población agraria han facilitado el trasiego varietal entre zonas muy alejadas, habiéndose perdido o deformado el nombre original de la variedad. Todo esto ha originado una gran abundancia de nombres para designar a una misma variedad, que dificulta el reconocimiento y clasificación varietal. Algunas variedades son conocidas por diferentes nombres en distintas localidades, produciéndose el fenómeno de la sinonimia. Por otro lado una misma denominación puede indicar variedades distintas según la zona, dando lugar a las homonimias. También han surgido como consecuencia de este proceso, las denominaciones incorrectas, que pueden llegar a convertirse en sinonimias si son comúnmente aceptadas en una comarca o localidad olivarera. Los trabajos de prospección e identificación varietal han clarificado en gran manera, el número de variedades cultivadas en España, estableciendo los diversos nombres y sinónimos con que se conoce a una misma variedad, según su zona de cultivo.