Consideraciones sobre la situación de Xylella fastidiosa en la Unión Europea y en España. Conclusiones y perspectivas

La primera reflexión que surge es que, desgraciadamente, se ha cumplido la premonición que A. H. Purcell escribió hace ahora veinte años (Purcell, 1997). El mayor experto norteamericano en X. fastidiosa y sus vectores argumentaba que, aunque esta bacteria solo se había encontrado en países americano...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: López, María M., Marco-Noales, Ester, Landa, Blanca B.
Formato: bookPart
Lenguaje:Español
Publicado: Cajamar Caja Rural 2020
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.11939/6848
https://www.publicacionescajamar.es/publicacionescajamar/public/pdf/series-tematicas/informes-coyuntura-monografias//enfermedades-causadas-por-la-bacteria-2.pdf#page=305
Descripción
Sumario:La primera reflexión que surge es que, desgraciadamente, se ha cumplido la premonición que A. H. Purcell escribió hace ahora veinte años (Purcell, 1997). El mayor experto norteamericano en X. fastidiosa y sus vectores argumentaba que, aunque esta bacteria solo se había encontrado en países americanos y en Taiwán, el hecho de que se hubiera detectado en la década de 1990 en cítricos y en adelfa, causando nuevas enfermedades que se extendían con gran rapidez, sugería que fuera de América se debían mantener medidas de vigilancia fitosanitaria, para evitar su introdución: Previously unrecorded plant diseases in citrus and oleander caused by Xylella fastidiosa have rapidly spread, suggesting that vigilant phytosanitary measures outside America, should be maintained against its introduction. Y él se hacía las preguntas clave: ¿es esta bacteria una amenaza potencial para otros continentes? ¿Es un problema regional o una amenaza global? Ahora es fácil responder, tras las detecciones europeas en Italia, Alemania, Francia y España: se trata de una amenaza global, por tratarse de una bacteria con mucha más capacidad de afectar a múltiples especies vegetales y que está causando muchas más pérdidas, al menos en Italia, de lo que se podía sospechar en 1997. La advertencia de Purcell no tuvo suficiente eco, ya que los países de la UE parecían más interesados en aprovechar las ventajas del comercio global que en protegerse de las graves enfermedades y de las plagas que podían ser introducidas con los productos importados. Así debió introducirse X. fastidiosa en la UE, siendo transportada en avión o en barco con plantas ornamentales u otros tipos de material vegetal infectado, procedente de países del continente americano.