| Sumario: | Los jardines aparecieron cuando el hombre se agrupó en núcleos de población estables y pudo dedicar parte de su tiempo a diversas manifestaciones sedentarias. Fue entonces cuando consideró que era agradable mantener plantas en recintos, no solo para aprovecharlas como alimento sino también para recrearse con su presencia.
Los primeros jardines se ubicaron en Egipto, Mesopotamia (Sumeria, Asiria y Babilonia) y Persia, con trazados fundamentalmente geométricos y con gran diversidad de plantas como, sicomoros, tamarindos, acacias, adelfas, olivos, palmeras, viñas, higueras, mirtos, jazmines y lotos, entre otras.
Los cítricos, además de su importancia económica, destacan también por su utilización como plantas de adorno en jardines y paseos. Este uso tiene una antigua tradición, y se inició en el mundo occidental cuando se conocieron hacia el siglo IV a.C. En este artículo se aborda el empleo de los cítricos como plantas ornamentales, desde los primeros tiempos hasta el Renacimiento, teniendo en cuenta que en este último periodo, solo se consideran los jardines españoles, y entre éstos a algunos de los más representativos.
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