| Sumario: | La reducción de los costos económicos y ambientales en la producción ornamental es una exigencia creciente,
tanto desde la perspectiva del productor como del consumidor, llegando a ser un parámetro más de calidad. Esto
exige aumentar la eficiencia de las estructuras de la explotación y del uso de los insumos, entre los que se
encuentran los fertilizantes y también el agua asociada a ellos en las técnicas del cultivo sin suelo.
Ajustar los aportes de fertilizantes requiere el conocimiento de las necesidades nutritivas de las distintas especies
cultivadas en cada fase de crecimiento y bajo las condiciones de cultivo habituales de la zona productora.
Gran parte de la producción ornamental en la Comunidad Valenciana corresponde a plantas arbustivas, siendo
Nerium oleander dominante, cuyo cultivo en contenedor definitivo se inicia en Julio y finaliza cuando se
comercializa, en el mismo contenedor en el que han sido cultivadas, en estado de floración con botón cerrado,
desde finales de invierno y durante la primavera. Agronómicamente, pueden distinguirse 3 periodos de cultivo a
partir de la plantación de esquejes enraizados; 1) crecimiento vegetativo (desde plantación en contenedor
definitivo hasta octubre que alcanza el tamaño final), 2) mantenimiento y acumulación de reservas (noviembre a
febrero) y, 3) crecimiento reproductivo (floración) de marzo a abril.
Es necesario incorporar información muy precisa de la demanda de nutrientes por las raíces de la planta en
intervalos de tiempo cortos, particularizados para cada época y tipo de crecimiento, para el buen uso del sistema
de cultivo en sustrato y en contenedor. Para ello se diseñó y construyó un dispositivo aeropónico que lo permite.
Los resultados obtenidos indican que, al inicio de la primavera la planta da prioridad a su desarrollo radicular
frente al aéreo, como adaptación a unas condiciones de mayor demanda de transpiración. Tanto el aumento
observado de la tasa de absorción de agua, como de la relación Pf/Ps, indican una buena adaptación de la planta
a dichas condiciones. El trabajo concluye, destacando la conveniencia de reducir los aportes de fertilizantes
durante el invierno y la primavera, hasta la venta de las plantas, con el fin de aumentar la eficiencia de uso de los
abonos y minimizar el impacto sobre el medio ambiente, sin reducir ni el rendimiento ni la calidad.
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