Sustratos para el cultivo sin suelo. Materiales, propiedades y manejo

El suelo, medio en el que tienen lugar funciones de tanta importancia para la vida de las plantas, con frecuencia tiene condiciones limitantes que, en diferentes grados, impiden buenos resultados agronómicos. Por este motivo, en la horticultura, es frecuente reemplazar el suelo natural por sustra...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores principales: Martínez, Pedro F., Roca, Dolors
Formato: bookPart
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad Nacional, Sede Bogotá 2017
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.11939/3894
Descripción
Sumario:El suelo, medio en el que tienen lugar funciones de tanta importancia para la vida de las plantas, con frecuencia tiene condiciones limitantes que, en diferentes grados, impiden buenos resultados agronómicos. Por este motivo, en la horticultura, es frecuente reemplazar el suelo natural por sustratos de origen diverso, que en alguna o en todas las fases de un cultivo permiten superar esas condiciones limitantes y colocar el sistema radicular y la planta completa en una situación más cercana a la óptima para su alimentación hídrica y mineral. La posibilidad de aprovechar como sustrato hortícola la diversidad de materiales disponibles en nuestro entorno, está supeditada al buen conocimiento de sus propiedades, con el fin de saber si requieren alguna preparación previa a su uso, decidir sus aplicaciones y adoptar las técnicas de manejo pertinentes. Hay una preocupación por llegar a acuerdos sobre los criterios y métodos que permitan normalizar y homogeneizar la caracterización de los sustratos en horticultura, que se pone de manifiesto en numerosos trabajos (de Boodt y Verdonck, 1972; Bunt, 1983; Andre, 1987; Gras, 1987; Arrieta y Terés, 1992; Cadahía y Eymar, 1993; Diego, 1992; González et al., 1992; Guerrero et al., 1992; Martínez, 1992; Brun, 1993; Noguera, 1999; Abad et al., 2001). El Grupo de Trabajo de “Mejoradores de suelo y sustratos de cultivo” del Comité Técnico de Normalización AEN/CTN 142 de AENOR, ha efectuado un esfuerzo notable, que ha permitido avanzar considerablemente en la actualización y el establecimiento de normas para la caracterización de los sustratos, acordes con la normativa europea (CEN/TC 223) (CEN Normas UNE-EN, 2001-2008) (Abad et al., 2001; Rodríguez y Vidal, 2004). Especialmente esta labor es indispensable en el caso de nuevos productos o nuevas aplicaciones (Zuang y Musard, 1986; Abad et al., 1992; García et al., 1992; Ordovás et al., 1992; Maloupa et al., 1993; Martínez y Abad, 1993; Benoit y Ceustermans, 1995; Fakhri et al., 1995; Martínez y Abdel-Fattah, 1995; Arias, 2003).