| Summary: | Al comparar tipos diferentes de invernaderos dotados de niveles diversos de equipamiento y tecnología, incluyendo la opción del cultivo sin suelo,
desde el más simple con inversiones mínimas hasta el que cuenta con mayor
tecnología, aplicados al caso concreto del cultivo del pimiento, en una zona
con clima mediterráneo, los resultados de Fernández-Zamudio et al. (2006)
concluyen que los cuatro niveles objeto del estudio son rentables, pero también queda claro que mayor inversión no implica mayor rentabilidad. En un
estudio del mismo tipo en tomate, al aumentar el nivel de tecnología, aumentan los costes de producción totales debido a la intensificación del cultivo.
Las diferencias de rentabilidad entre los niveles tecnológicos son pequeñas
y la opción por uno u otro dependerá finalmente de las estrategias de viabilidad de la explotación a mediano y largo plazo, ya que la explotación de
mayor nivel se situará mejor tecnológicamente para afrontar con eficacia un
mercado cambiante (Fernández-Zamudio et al., 2010). Por lo tanto, algunas
cuestiones previas que hay que decidir para la inversión en tecnología en la
horticultura protegida son, cuál es el mercado de destino de los productos,
cuáles son las exigencias de este mercado, qué inversiones y qué técnicas hay
que aplicar para producir y cumplir esos objetivos. La capacidad mayor o
menor de regular las condiciones del clima del invernadero, es una de las
decisiones que habría que tomar, ya que dicha capacidad es una de las herramientas más potentes del cultivo protegido.
Mejorar las condiciones de control del invernadero supone no solo la mejora de la producción en rendimiento y en calidad, sino también un uso más eficiente de los insumos (agua, fertilizantes, CO2
, combustibles, etc.), que
resulta en una práctica de la horticultura más sostenible con el medioambiente y con los recursos. Este mejor manejo del sistema de producción en
invernadero va ligado al buen conocimiento de las funciones y los procesos
que tienen lugar en las plantas y a su aprovechamiento. La obtención de información sobre dichos procesos por medio de sensores adecuados, técnicas
de medida y el desarrollo de algoritmos de control, que puedan aprovechar
dichas informaciones, son necesidades fundamentales para avanzar en el
control y el manejo de los invernaderos. Todavía hay mucho trabajo por hacer para el desarrollo pleno de estos sistemas al nivel comercial.
Sin lugar a dudas, cualquier planteamiento actual de mejora y optimización del manejo de los invernaderos, debe pasar el filtro de la sostenibilidad,
tanto al incorporar mejoras tecnológicas en relación con los materiales de
cubierta, como con los sistemas de control climático. Aplicar criterios de
manejo basados en los requerimientos del cultivo y aprender a aprovechar
sus señales de respuesta deberá, cada vez más, formar parte de las herramientas de control del sistema (Bakker et al., 2008).
|