Comparsa de esquila (Patagonia, Argentina, siglos XX-XXI)

Una comparsa de esquila es una cuadrilla de trabajadores transitorios que circula temporalmente por el territorio patagónico realizando, en distintos establecimientos productivos, la cosecha de lana. Es una forma de intermediación laboral, caracterizada por la organización jerárquica del trabajo en...

Full description

Bibliographic Details
Main Authors: Ejarque, Mercedes, Lamaisón, María Guadalupe
Format: info:ar-repo/semantics/parte de libro
Language:Español
Published: Teseo Press 2021
Subjects:
Online Access:http://hdl.handle.net/20.500.12123/9987
Description
Summary:Una comparsa de esquila es una cuadrilla de trabajadores transitorios que circula temporalmente por el territorio patagónico realizando, en distintos establecimientos productivos, la cosecha de lana. Es una forma de intermediación laboral, caracterizada por la organización jerárquica del trabajo en función de puestos, el acompasamiento de las tareas y la movilidad espacial. La ganadería ovina en la Patagonia se inició a finales del siglo XIX, siendo la venta de lana su principal objetivo comercial. Las grandes explotaciones ganaderas (estancias) efectuaban anualmente la esquila, zafra o cosecha de lana con sus trabajadores permanentes (Baeza y Borquez, 2006a). Sin embargo, los prolongados períodos de no trabajo y las dificultades para el reclutamiento impulsaron, primero, contratos de enganche (Bascopé Julio, 2008) y luego, la organización de cuadrillas de trabajadores o comparsas. Esta forma de contratación permitía ampliar las redes de reclutamiento y reducía los trámites para su posterior liberación (Baeza y Borquez, 2006b). Estaban integradas por migrantes externos –principalmente británicos y chilenos– y de otras provincias (Bascopé Julio, 2008; Blanco, 2005), destacándose en Chubut la ocupación de poblaciones originarias (Ejarque, 2016). Se contrataban hombres, mayoritariamente jóvenes (los aprendices rondaban los 20 años), a los cuales las estancias proveían de comida y alojamiento y les pagaban según el número de animales esquilados y la tarea realizada, siendo contabilizados mediante un sistema de fichas o latas (Coronato, 2010). Las condiciones de trabajo en estas comparsas eran precarias,