| Sumario: | Los suelos con historial de monocultivo de caña de azúcar suelen caracterizarse como suelos de pobre estructura y de alta densidad aparente, como resultado de la combinación de las labranzas durante la época de cultivo y la compactación causada por el tránsito pesado e intensivo en el momento de la cosecha (Bell et al., 2007; Pankhurst et al., 2003). Según Braunack et al. (2005) los efectos sobre las propiedades físicas del suelo son acumulativos y son los brotes de las socas más viejas los mas susceptibles a reducir su rendimiento.
El laboreo continuo del suelo en el Este tucumano degradó la estructura superficial y generó capas subsuperficiales compactadas que constituyen un impedimento para el movimiento de agua (García et al., 1996), con el consecuente efecto sobre la producción. Estos hechos, que en principio suponen consecuencias nocivas, más allá de la demanda energética propiamente dicha, también se traducen en un mayor esfuerzo para restituir la condición a un estado medianamente favorable para el establecimiento y el normal desarrollo del cultivo.
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