| Sumario: | Es sabido que muchos de los llamados SSP, particularmente en la región Chaqueña argentina, se instalaron en base a decisiones de manejo muy alejadas de esas premisas, con intervenciones muy intensivas, orientadas sólo a producir pasto y en el corto plazo. Tal es así que en varios relevamientos son considerados directamente como desmontes (GUYRA Paraguay, UMSEF, entre otros), e inclusive algunas leyes, como la de áreas forestales de Santiago del Estero, no los considera como una modalidad de manejo de bosque nativo, sino como un cambio de uso del suelo, limitándose su aplicación a sólo una parte de la superficie total. Hay allí una primera brecha entre el significado académico de lo “silvopastoril” y su aplicación habitual real y en terreno, donde se ha relegado (cuando no ignorado) lugar de la silvicultura en su implementación. Pero hay otra brecha de significado en lo referido al “sistema”. Normalmente se asume que se está frente a un sistema cuando animales, forraje y árboles se consideran de alguna manera en la planificación. Sin embargo, esto no termina de abordar el significado de “sistema”. Si los analizamos como tales, lo primero que hay que hacer es considerar al humano como parte del sistema. No sólo al productor, sino al sector de ciencia y técnica, al sector político, las autoridades de aplicación, el mercado, etc. Todos son actores y responsables por el funcionamiento del “gran sistema” (que no
termina en la tranquera del predio).
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