| Sumario: | En la localidad de Río Colorado, la horticultura tuvo una primera época en las décadas del 30 y 40, cuando los recientes propietarios/colonos se iniciaron como productores. Algún censo antiguo señalaba al cultivo del poroto como el principal. En paralelo, el de alfalfa respondía a la necesidad de formar o reconstruir fertilidad. Tanto la horticultura como la alfalfa convivían porque el
productor era la misma persona que el propietario. Posteriormente esto cambió hacia cultivos leñosos, vides viníferas primero (1950) y frutales luego (1960). A partir de los 90, en la región ocurrieron dos hechos convergentes. Por un lado, el éxodo de horticultores
cebolleros desde el valle bonaerense del río Colorado, a causa de problemas sanitarios por no rotar los cultivos de cebolla con otros y por baja disponibilidad de agua de riego. Esta emigración, en parte se afincó en la localidad mencionada, donde el otro hecho convergente fue la pérdida de superficie dedicada a la fruticultura y el abandono de la actividad frutícola del productor, ahora
solamente propietario. Así se desplegó la segunda época de la horticultura en la zona, poco a poco ocupando dos lugares: el que dejaron los frutales y el que nunca había tenido cultivos, en las márgenes de las colonias frutícolas. Aquí las figuras de propietarios y
productores se escindieron. Es más: al productor cebollero tradicional nunca le interesó la propiedad, porque el cultivo mismo le exige tierras nuevas constantemente, sin antecedentes de cebolla. Antes o ahora, siempre se dispuso de productores, agua, suelos y mercados para que la actividad tuviera lugar. En este contexto, el productor hortícola actual se enfrenta a dos situaciones en nuestro Valle: suelos provenientes de cultivos frutícolas y suelos que nunca albergaron cultivo alguno.
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