| Summary: | Las actividades humanas generan modificaciones de los ecosistemas. En algunas oportunidades éstas son reversibles, mientras que en otras son definitivas; siendo imposible o de muy alto costo revertirlas. Estos cambios actúan, en la mayoría de los casos, en forma directa sobre el suelo y la vegetación. Indirectamente, la fuana y el resto de la biota relacionada con la vegetación también es alterada. Es así como se pierde o degrada el hábitat para muchas especies, y se separan o "fragmentan" los espacios donde esas poblaciones habitan. Esta reducción de superficie de ambientes aptos, de recursos y conectividad entre las poblaciones está generando lo que, junto al cambio climático, se reconoce como el mayor problema ambiental del planeta: la pérdida de biodiversidad, la extinción de especies o genotipos de plantas y animales. Hasta hace unos decenios, se creía que la generación de áreas protegidas (parques y reservas nacionales o provinciales), podrían ser suficientes para frenar este proceso. Sin embargo esta suposición es incorrecta, ya que muchos genotipos se hallan fuera de las mismas, o los tamaños y/o cantidad de recursos de éstas áreas son insuficientes para mantener las poblaciones de tamaño necesario para asegurar su supervivencia. Es por ello que hoy se reconoce que es fundamental que las áreas bajo uso productivo aporten a dicha conservación.
|