Experiencias en el uso de mallas antigranizo para la protección de manzanos en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, Argentina

El empleo de mallas antigranizo en los Valles de la Norpatagonia: Las heladas primaverales, el granizo, el viento y el daño por sol son las adversidades climáticas más importantes que causan daño en la producción frutícola. El uso de mallas antigranizo en fruticultura, es el único método de protec...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores principales: Raffo Benegas, Maria Dolores, Rodriguez, Andrea Betiana, Curetti, Mariela, Calvo, Gabriela, Mañueco, María Lucía
Formato: info:ar-repo/semantics/documento de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2019
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12123/6587
Descripción
Sumario:El empleo de mallas antigranizo en los Valles de la Norpatagonia: Las heladas primaverales, el granizo, el viento y el daño por sol son las adversidades climáticas más importantes que causan daño en la producción frutícola. El uso de mallas antigranizo en fruticultura, es el único método de protección eficaz contra esta adversidad climática y se están utilizando en diferentes zonas productoras para la protección contra el granizo y el daño por sol. La malla evita el daño sobre la producción en el momento de la tormenta e impide también que se produzcan daños en el árbol frutal. La principal limitante que tiene esta tecnología para los productores es de tipo económico (elevada inversión), por lo que se recomienda instalarla en lugares donde los riesgos de caída de granizo son muy altos. En este sentido, el INTA Alto Valle realizó un análisis climático sobre la variabilidad espacial, temporal y estacional de la caída de granizo para las localidades de nuestra región durante un periodo de 37 años de registro (Rodríguez y Muñoz, 2017). De la comparación del comportamiento de las granizadas en los últimos siete años respecto a los datos históricos, se observa que su ocurrencia se incrementó en 14 de las 24 localidades en estudio, con aumentos en la frecuencia de ocurrencia de un 50% en Mainque e Ingeniero Huergo, 45% en Stefenelli y Río Colorado y 30% en San Patricio del Chañar (Figura 1). Estos cambios en la frecuencia de granizadas llevaron a una creciente implementación de mallas en las plantaciones de peras y manzanas, que cubrió aproximadamente 690 hectáreas en el 2017, y superando las 1.100 has cubiertas en el 2019. El uso de mallas produce cambios tanto en el monte frutal, como en el árbol frutal y la calidad de fruta, dependiendo del tipo de malla utilizada y de la especie y variedad implantada. Por ello es de suma importancia evaluar estos cambios en las condiciones particulares de nuestra región.