| Sumario: | La puesta en marcha de minihilanderías (Minimills) por parte de productores de la agricultura familiar constituyó una innovación integral en el ámbito local de la producción de fibras animales de Argentina orientadas al abastecimiento de artesanas, tejedoras y diseñadores textiles con impacto positivo en las economías regionales. Esta innovación balancea una oferta tecnológica de fácil asimilación, las necesidades de un sector de productores de la agricultura familiar y el objetivo de distintos organismos del estado de
contribuir al desarrollo territorial y al desarrollo económico inclusivo. En este escenario de innovación para un sector postergado de la sociedad es fundamental la intervención del estado de diferentes maneras. Por un lado promoviendo y financiando una tecnología que es imposible de adquirir por este grupo social a pesar de su bajo costo relativo, poniendo a disposición las capacidades de cuadros técnicos estatales de diversas disciplinas, mejorando el nivel de organización de los sujetos sociales. Es importante mencionar que la
sustentabilidad de estos procesos requiere articulaciones de largo plazo, involucrando distintos actores con compromiso y persistencia temporal en el territorio, interpretar las visiones, percepciones e intereses de los diferentes sujetos sociales involucrados, promoción del fortalecimiento organizacional e inter-institucional, y un acompañamiento técnico en el momento adecuado. La sinergia entre estos procesos con los servicios turísticos es una tarea pendiente que debe ser incorporada en la agenda para mejorar las estrategias comerciales.
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