Cómo multiplicar aromáticas y medicinales

Además de su uso tradicional en salud y alimentación, estas hierbas cumplen un importante rol en la huerta agroecológica. Para obtener nuevas plantas se pueden emplear técnicas sencillas que van desde la siembra hasta el esquejado y la separación de matas, entre otros, dependiendo de la especie....

Full description

Bibliographic Details
Main Author: Sepulveda, Patricia Noemi
Format: info:ar-repo/semantics/artículo
Language:Español
Published: 2018
Subjects:
Online Access:http://hdl.handle.net/20.500.12123/2990
Description
Summary:Además de su uso tradicional en salud y alimentación, estas hierbas cumplen un importante rol en la huerta agroecológica. Para obtener nuevas plantas se pueden emplear técnicas sencillas que van desde la siembra hasta el esquejado y la separación de matas, entre otros, dependiendo de la especie. Las plantas aromáticas son todas las especies vegetales que poseen un aroma y/o sabor que las hace útiles. Esta propiedad se debe a sus componentes o fracciones volátiles denominadas químicamente “esencias” o “aceites esenciales”, que están presentes en hojas, tallos, bulbos, rizomas, raíces, flores, semillas y frutos. La mayoría de estas hierbas también tiene propiedades medicinales. En la huerta agroecológica sus funciones son múltiples. Por un lado, contribuyen a la biodiversidad y favorecen que la huerta se parezca a un sistema natural en equilibrio donde conviven armoniosamente las verduras con las flores y las hierbas. Además, introducir este tipo de plantas implica una medida preventiva contra plagas y enfermedades. Es que la diversidad de sus aromas y colores afecta los sentidos de los insectos y les provoca confusión, dificultándoles ubicar su hortaliza favorita. Algunas aromáticas también tienen acción repelente, como el ajenjo, la menta y el romero. Su empleo en la huerta es una práctica agrícola común para atraer insectos benéficos (el perejil y el cilantro), o para que actúen como “plantas trampa”. Por ejemplo, la albahaca se suele intercalar estratégicamente entre los cultivos para atraer pulgones y otros insectos transmisores de virus, de modo que estos no ataquen a las hortalizas.