| Summary: | La radiación solar es necesaria para el desarrollo normal de los frutos y su incidencia mejora la textura de los mismos. Sin embargo, cambios en su intesidad, por exceso o por deficiencia, alteran la calidad.
Un nivel de luz mayor al punto de saturación de la fotosíntesis, dada por una exposición intensa, puede aumentar la temperatura de los mismos, dañándolos o produciendo cambios en la firmeza. La radiación, conjuntamente con la temperatura, producen un cambio fisiológico denominado "asoleado" o "golpe de sol" (sunscald o sunburn).
En manzanas se han diferenciado dos tipos de daño: el asoleado "necrótico o quemado" y el "dorado o bronceado". El primera se observa como una mancha negra o marrón oscura que se produce cuando la temperatura de la fruta supera los 52 ºC y no requiere el efecto de la radiación. El asoleado "dorado o bronceado" resulta en una mancha amarilla, dorada o marrón en la cara expuesta del fruto y para que se produzca es necesario la presencia de radiación y que la fruta supere un umbral térmico que depende de la variedad de manzana (46-49 ºC).
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