| Sumario: | En la Región Pampeana se ha determinado una brecha de
rendimiento (rendimiento promedio del productor
respecto al potencial en secano) para maíz (Zea mays L.)
del 40%, siendo la fertilización nitrogenada una práctica
que permitiría reducirla (Aramburu Merlos et al., 2015).
Sin embargo, la recuperación del nitrógeno (N) del
fertilizante por parte de los cultivos durante la estación
de crecimiento no supera el 50% (Herrera et al., 2016). La
baja recuperación del N del fertilizante se debe en parte
a procesos de pérdidas gaseosas de N, dentro de los que
se destaca la volatilización de amoniaco (NH3) y la emisión
de óxido nitroso (N2O), que resultan en una disminución
de la eficiencia de uso del N (EUN) en maíz (Sainz Rozas et
al., 2004; Bonelli et al., 2017). Por lo tanto, surge la
necesidad de aplicar las mejores prácticas de manejo de
la fertilización, como la selección de la fuente y momento
correctos con el objetivo de aumentar la productividad y
reducir el impacto ambiental.
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