| Sumario: | En Argentina la investigación en torno a la transición digital en la agricultura y a las políticas que apoyan esta transición es muy reciente. Existen algunos relevamientos y estudios vinculados a procesos de planificación de políticas y análisis impulsados por organismos de innovación agrícola a nivel internacional (Lachman, et al, 2022; Sotomayor, et al 2021). Específicamente sobre el sector de la agricultura familiar, campesina e indígena, más que en otros, una cuestión central que surge para abordar la transición digital es el problema de la conectividad.1 Este sector conjuga especialmente su medio de trabajo con su medio de vida. Por ese motivo, la conectividad no es solo una condición para la transformación productiva, sino que posibilita cuestiones básicas de acceso a servicios y participación en el marco de las comunicaciones y las tecnologías actuales. Entre las investigaciones
encontramos análisis de las situaciones de acceso de la agricultura familiar a la conectividad, su rol para revertir el flujo de desarraigo constante de las familias rurales y de la construcción de la ruralidad como espacio para vivir y desarrollarse. En menor medida se abordan las posibilidades de acceso de este sector a los avances tecnológicos de la digitalización.
La conectividad es una condición para el acceso a las nuevas tecnologías digitales, pero también, especialmente para este sector, es una condición necesaria para fortalecer el autorreconocimiento de las comunidades, la posibilidad de generar espacios de interlocución pública y de participación en la trama comunicacional desde lo local, así como el acceso a la producción informativa y el entretenimiento que se produce en distintas escalas.
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