| Sumario: | En Argentina se cultivan aproximadamente 80.000 ha de papa (Solanum tuberosum), con un rendimiento promedio que ronda las 35 t/ha (Dirección de Producción Agrícola, 2023). El 74% de la producción es para consumo en fresco, el resto (26%) para industria (Ceconello y col., 2022). En Tucumán, la superficie implantada en la campaña 2024 fue de 9260 ha, concentradas en los departamentos Chicligasta, Río Chico, Juan Bautista Alberdi, La Cocha y Graneros (Scandaliaris y col., 2025). Está demostrado que el monocultivo y el uso intensivo de fertilizantes de síntesis química, en diferentes cultivos tiene efectos negativos en el suelo a lo largo de los años por reducir el contenido de materia orgánica y alterar la población microbiana nativa, trayendo como consecuencia disminuciones en el rendimiento de los cultivos (Lovaisa y col., 2017; Di Salvo y col., 2020). Sin embargo, Kirschbaum y col. (2019)
demostraron que la incorporación de biofertilizantes y enmiendas orgánicas, ayudan a que la planta sea más eficiente en el uso del fertilizante aplicado, evitando que estos se pierdan por lixiviación pudiendo contaminar napas freáticas subterráneas o volatilización al ambiente, elevando el rendimiento del cultivo de frutilla y permitiendo reducir el uso de agroquímicos (Kirschbaum, 2022). En dicho contexto, el objetivo de este trabajo fue evaluar el efecto de la aplicación de un biofertilizante a base de Azospirillum sp. en el
rendimiento del cultivo de papa, como complemento de la fertilización química convencional.
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