| Sumario: | Desde sus inicios en la década de 1930 y hasta la actualidad, la producción lechera bovina en la cuenca Tapia-Trancas (Tucumán) se ha desarrollado principalmente sobre la base forrajera de la alfalfa (Medicago sativa L.) (Cisint, 2004) (Figura 1). Esta leguminosa perenne se destaca por su gran adaptabilidad, alta producción y relativa resistencia a diversas condiciones (Basigalup, 2007). Debido al régimen hídrico característico de la zona -con precipitaciones medias anuales inferiores a 400 mm, concentradas entre diciembre y abril- el cultivo depende casi por completo del riego (Dirección de Recursos Hídricos, 2011). Si bien una buena implantación del cultivo depende de múltiples factores -como la calidad de la semilla, la preparación del suelo, la humedad y la temperatura-, el control de malezas desde la fase de barbecho es determinante.
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