| Sumario: | La producción ganadera en nuestra región se basa fundamentalmente en la producción forrajera de pastizales naturales y pasturas implantadas. La producción de pasturas es primaveral, con una manifiesta merma en el verano y otoño, salvo en lotes bajo riego, siendo prácticamente inexistente en los meses invernales. La producción animal durante el invierno se sustenta en la utilización de reservas forrajeras, ya sea producidas localmente como heno, silaje, granos de cebada, y a la compra de insumos extra regionales como balanceados, suplementos proteicos y granos que generan altos costos debido principalmente al flete.
Vale mencionar que existen escasas especies vegetales que produzcan altos niveles de proteína y que estén adaptadas a nuestras condiciones climáticas (Lexow y Bobadilla, 2024). Una alternativa posible es lupino amarillo (Lupinus luteus), especie que puede llegar a contener valores cercanos al 45 % de proteína en grano (Mera et al., 2016).
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