| Sumario: | En la región templada semiárida la ganadería bovina constituye una actividad económica relevante, aunque el inadecuado manejo de los pastizales naturales (PN) ha disminuido su capacidad receptiva. Por otro lado, el exceso de cultivos anuales en los sistemas de producción (SP) incrementa los costos y la erosión del suelo, con reducción de la producción de carne por unidad de superficie (PC). Las gramíneas perennes de verano constituyen una valiosa alternativa, siendo el pasto llorón (Eragrostis curvula (Schrad.) Nees) la especie más difundida. Las Estaciones Experimentales del INTA San Luis y Anguil han trabajado por décadas con un enfoque sistémico para atender esa problemática, desarrollando programas forrajeros que concluyen con la formulación de SP mejorados que son validados y puestos a disposición
de los productores para su adopción. El resultado son 21 SP: I) 12 SP de cría: para un mismo ambiente (INTA San Luis), la proporción creciente de pasto llorón aumenta la receptividad ganadera manteniendo alta performance reproductiva, e incrementa la PC. Así, complementando al PN del Area Bosque de Caldén con 17%, 33% y 50% de la superficie con pasto llorón, aumenta la PC entre 90 y 260 % respecto de SP basados exclusivamente en PN. Con pasto llorón como único recurso forrajero + suplementación, la PC se incrementa 450 %. Incorporando fertilización nitrogenada, el incremento es de 700 %. Cuando se complementa el pasto llorón con otras gramíneas perennes cultivadas (agropiro alargado y mijo perenne, según el ambiente) se obtienen PC de 94,4 y 100 kg ha-1año-1, respectivamente: menor PC, pero sin suplementación. En ambientes con mayores restricciones (SO de San Luis) la PC se reduce 45-60% con similar base forrajera (pasto llorón+suplemento y pasto llorón+digitaria); II) 9 SP de recría y engorde de novillos (aptos para el ingreso a corrales de engorde y la obtención de alto peso de faena) y de recría de vaquillonas de reposición, con y sin suplementación.
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