| Sumario: | En nuestro país y, particularmente, en la región Pampa Ondulada, los sistemas de producción registraron cambios importantes durante la década del ’70 del siglo XX: los ciclos de agricultura que tradicionalmente se alternaban con ciclos de pasturas, comenzaron a transformarse en agricultura continua. En efecto, la relación superficie cultivada/superficie con pasturas decreció a razón de 4% anual (Senigagliesi & Ferrari, 1993). En el mismo período, se introdujo la soja (Glycine max L.) como único cultivo anual o acompañando al trigo (Triticum aestivum L.) en el mismo año, y se intensificó el trabajo del suelo. A principio de la década de los ’90, los suelos de la Pampa Ondulada ya habían perdido el 27% de la materia orgánica del suelo (MOS) de la capa arable (Milesi et al., 2013). A mediados de la década de los ‘90 se produjeron nuevos cambios tecnológicos: aumento exponencial en la adopción de siembra directa (SD), fertilización generalizada de los cultivos de gramíneas, mejoramiento genético de los cultivos e introducción de variedades e híbridos transgénicos, pérdida de cultivos en la rotación e incremento en el uso de productos fitosanitarios. En esta segunda etapa de cambios los suelos perdieron el 13% de su MOS (Milesi et al., 2013). En la actualidad, en esta región, el sistema de producción predominante es la agricultura continua bajo SD, con especies de ciclo primavero-estival, fundamentalmente soja y secundariamente maíz (Zea mays L.), ocupando aproximadamente 70 y 15% de la superficie agrícola, respectivamente (SAGPyA, 2006).
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