| Sumario: | La región del Alto Valle de Rio Negro y Neuquén, producto de diversos factores combinados, se ha visto atravesada por transformaciones que moldean su paisaje (Alemany, 2013). Es así como el acelerado crecimiento urbano con escasa planificación, la expansión de la actividad hidrocarburifera y la diversificación agropecuaria convencional, ponen a este territorio en una encrucijada: el trabajo social acumulado en la puesta en valor y sostenimiento de las tierras de regadío se ve amenazado por las mutaciones del paisaje. Paradojalmente, una importante porción de predios (chacras) quedan subutilizados, en latencia, con potencial productivo aún vigente. En tanto se va generando un mosaico de paisaje con parches periurbanos con potencial alimentario y ambiental, que suelen perder irreversiblemente su potencial productivo por la urbanización (Guiñazu, 2023). En este escenario complejo, la producción agroecológica de alimentos para el abasto inclusivo a escala local y regional resulta una oportunidad de puesta en valor social, ambiental y productivo de tierras de regadío.
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