| Sumario: | Un tema de debate. En 2001, las crecidas de los ríos se visualizaban como un evento de carácter extraordinario. Hoy, apenas cinco años después,
vuelven a estar presentes en la región, y hay razones para sospechar que pronto este fenómeno dejará de ser excepcional.
El problema ya está instalado. Hasta se habla de obras para contrarrestar el efecto de las sucesivas crecidas en los cultivos, sobre las cuales se necesitan mayores precisiones, ya que si carecen de criterios agronómicos esenciales no solo agravarán el problema de las chacras ya afectadas, sino que trasladarán la preocupación a una gran superficie cultivada.
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