| Sumario: | Cuarenta oportunidades. Los jóvenes ligados a lo rural, tanto hijos de productores como de operarios, son particularmente vulnerables por la aguda crisis que vive el sector. Sus oportunidades laborales son pocas, y su escasa calificación influye negativamente en la búsqueda de trabajo. Hay muchos que por distintas razones no estudian, y al no poder acceder a un empleo genuino, se sienten marginados y se frustran. Por otro lado, es cada vez mayor la cantidad de hijos de productores, sobre todo de explotaciones chicas, que se ven obligados a emigrar
a otras actividades.
En general, en organizaciones e instituciones como cámaras de fruticultores, establecimientos educativos
y municipios, no existen antecedentes en los últimos años sobre trabajos específicos que involucren a los jóvenes en lo rural. A esto se suma que el promedio de edad de quienes trabajan en las chacras ronda los 55 años, por lo que no se vislumbra una renovación auspiciosa del sector.
Ante este contexto, y frente a la inquietud de algunos interesados que se acercaron a la Agencia de Extensión Rural Cipolletti, a principios de 2006 el INTA puso en marcha el proyecto “Inclusión de jóvenes en el desarrollo rural” en esa localidad y
en Fernández Oro. Los ejes de trabajo son la organización, la capacitación, la gestión de políticas y el apoyo a emprendimientos agroproductivos para ese segmento de edad. Con estas acciones se espera contribuir a crear las condiciones para la renovación del sector y promover el protagonismo de los jóvenes en el diseño y construcción de un modelo local de desarrollo rural sustentable.
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