| Summary: | En la cadena frutícola regional, el eslabón productivo asume el mayor riesgo, realiza el mayor esfuerzo y recibe los menores ingresos. En el mejor de los casos, participa con el 25% de las ganancias generadas por su trabajo. En ese marco, el turismo rural se posiciona como un complemento que puede ser redituable para pequeños y medianos productores, pero que requiere de ingenio y visión estratégica. La actividad, relativamente nueva en el Alto Valle, propone desarrollarse a lo largo de toda la cadena frutícola, agregando valor y comercializando sus productos derivados a pequeña escala. Es una decisión audaz que permite al productor llegar directamente al consumidor, con una operatoria inversa de distribución, ya que es este último quien se desplaza a la chacra.
|